Por: Luis Ego
Es muy difícil escribir, a cerca de una banda de rock and roll, tan longeva, tan vigente y tan apasionada como lo es The Rolling Stones. Los he escuchado desde hace treinta años, cuando mis padres ponían los fines de semana regularmente, el acetato de best of…y una y otra vez estaban en mis oídos esos viejos temas: Ruby Tuesday, She´s a Rainbow, Jumpin´ Jack Flash, Honky Tonk Woman entre otras más, que las disgustaban con una plática y algunas cervezas para amenizar, mientras yo me peleaba con el Atari jugando Pac-Man, recuerdo muy bien que por la tv pasaban un viejo comercial de Brandy Viejo Vergel y de fondo una rola maravillosa de los Stones, Let´s Spend The Night Together, de mis favoritas.

Para el 7 y 9 de Febrero de 1998, ¡Sorpresa! OCESA nuevamente trae a sus Majestades Satánicas al Foro Sol, en esta ocasión presentando el fabuloso “Bridges To Babylon Tour”, y para amenizar la velada rocanrolera, el grupo mexicano telonero y más adhoc para la ocasión: El Tri, un agasajo en toda la extensión de la palabra. En esta tour se aventaron a tocar Flip The Switch, Anybody Seen My Baby, Start Me Up, You Can´t Always Get What You Want, y los covers Little Queen de Chuck Berry y Like A Rolling Stone del maestro Bob Dylan, pegados con You Got Me Rocking en un escenario justo en medio del estadio, fue una fiesta de júbilo y más aún cuando interpretaron Sympathy For The Devil, una locura, con el coro de más de 50 mil fanáticos, quienes estábamos comulgando en las entrañas del infierno recibiendo el cuerno y el trincho del diablo, era mi bienvenida a los 18 años, ahora sí darle la bienvenida a lo que vendría en mi camino.
La tercer es la vencida: The Rolling Stones oootra vez en México, año 2006. “A Bigger Bang” fue el tour que trajo a los británicos a nuestro país, la sede, fue la misma que en sus anteriores presentaciones. Un solo show en el Df el 26 de Febrero y otro más el 1ro de Marzo en Monterrey. Irrepetibles y de igual manera majestuosos. El Hotel Four Seasons de la capital mexicana estuvo abarrotado por cientos de aguerridos fans, tratando de conseguir ver a estos ancestrales rockeros. Los Stones salieron resguardados bajo un séquito de seguridad impresionante, previo a su presentación. No hubo banda abridora en esta ocasión; directo los cuatro miembros originales subieron al stage y arrancaron el griterío de la fanaticada con temas emblemáticos como: I´ts Only Rock And Roll –but
i like it-, Midnight Ramble, Get Off My Cloud, Rain Fall Down, Brown Sugar, Happy y la inseparable Satisfaction. ¿Qué más podría pedir? ya llevaba otra anécdota de los Rolling en mi mente y con 27 años de edad bajo mis hombros.
Tras pasar diez años de ausencia, por cuarta ocasión, sus Majestades Satánicas, hacen dos shows en nuestro país, los días 14 y 17 de Marzo de este 2016. Sobre pasaron la línea del tiempo, iracundos, irreverentes, locos, icónicos, desgarbados, desatados, aguerridos, con un caparazón llamado Rock and Roll como escudo y una lengua lamiendo los corazones de la humanidad a trávez de sus canciones, sus historias. Nadie podía creer que estos vejestorios, aún podían tocar y dar lo que hace 50 años crearon en
su natal Inglaterra: Rock and Roll. Lleve a mi madre como regalo de cumpleaños –acabando el show, cumplía 58 años- lo disfrutamos, la pasamos genial, lloramos, cantamos, platicamos, la música de los Rolling Stones nos abrazó nuevamente. Ahí estaban Keith, Mick, Charlie y Ron, cadavéricos, riendo, fumando, corriendo, agitando a la multitud con rolas como: Paint In Black, Wild Horses, You Got The Silver, Brown Sugar, Satisfaction y otro puñado más de himnos. Longevos, desastrozos, sus huesos pidiendo auxilio a la vida, sus sonrisas malévolas, su piel tan curtida y qué decir de su sangre, son los Rolling Stones, seres vivientes en el exilio de la humanidad.
