Por: LUIS
EGO
Todo inicio meses antes cuando anunciaron la presentación del músico
británico en tierras tlahuicas, cosa que no daba crédito mi mente; ya había
visto a Sting en dos ocasiones: primero en el Palacio de los Deportes junto a
Annie Lenox y posteriormente en la reunión-despedida con The Police en el Foro
Sol, ambas presentaciones en la ciudad de México. Pero en Morelos…en Jojutla…en
Tequesquitengo para ser exactos, así es…Sting en Morelos, un sueño, que sí
sucedió; he aquí en estas líneas la odisea que pase con unos camaradas durante
la presentación del bajista, cantante, actor y activista inglés.
Viernes 9 de octubre, 12 hrs. Me dirigí a la Arena Teques –que no
tiene nada que ver con una arena, pero en fin- con el objetivo de localizar el
lugar porque no tenía idea en donde se encontraba. Así mismo, tratar de
encontrar al músico y a su banda. 26 grados de temperatura, cargando mi equipo
fotográfico, bajo un sol tan riquísimo como el agua de a litro y medio que me
termine en breves minutos mientras caminaba por el circuito del lago. Tres
traslados en transporte público y llegue al lugar, que estaba “tirado”, es
decir, apenas acomodando las sillas, los templetes, montando carpas, no había
seguridad de nada; gente pintando tableros, montando los stands de Heineken,
lavando baños, cortando el pastos, marcando lugares de estacionamiento, etc.,
pude colarme con una pulsera falsa hecha con cinta masquin tape de color florescente
y comí en el área de los músicos, tome fotos del stage, camerinos y algunos
aspectos del lugar y siendo las 17: 30 hrs llegaba Sting en vuelo privado de
New York al aeropuerto Mariano Matamoros, con todo el séquito de seguridad…dato
que me pasaron a muy a destiempo desafortunadamente.
No tenía tiket para el show, mi acreditación de prensa me fue
negada,
porque solo se “acredito a prensa nacional e internacional…lo sentimos están
cerradas las acreditaciones” como me lo dijo por whatsapp el jefe de medios. Hubo
una conferencia de prensa previa en la ciudad de México -tres semanas antes del
evento- lugar hasta donde trasladaron a algunos compañeros y que serían
enlistados para el evento, a algunos ni los pelaron, para variar. Yo no perdí
la ilusión…me regrese a casa por medio de un aventón en motocicleta de parte de
un carnal de la producción del evento y me aventó a Xoxocotla y de ahí a casa a
descansar y tomar fuerzas, pues el mero día se acercaba…doce horas después.
Inolvidable 10 de octubre, la temperatura subió dos grados más, llegaron
dos colegas del Df, Oscar Fernández del periódico El País (España) y Fernando
Reséndiz de Círculo Mixup (México), con quienes nos dispusimos a buscar a Sting
por algunos hoteles del lugar, así como en algunas Haciendas cercanas al
recinto, pero no logramos obtener nada, solo una ligera insolación y empezar a
vaciar las carteras con algunas cervezas y algo de comida. A las 15 hrs
entregaban las acreditaciones pero esto no fue así, sino hasta las 17:30, nos
acercamos a la carpa asignada, pero solo a Oscar del periódico El País le
dieron su gafete. Fernando compró en reventa un tiket y yo…yo como
chinito…milando nada más, recordando como un día antes estaba caminando sobre
el escenario, en el camerino, comiendo allá dentro…uffff (suspiro).
En la mesa de las acreditaciones había tres mujeres –nefastas por
cierto- quienes de arriba abajo te miraban y siendo voraces con tikets de
cortesía, daban a diestra y siniestra a sus “invitados”, que solo iban por
cumplir el pase de lista, solo a algunos medios estatales les dieron acceso…pues
bien, la justicia divina llego a mi…se retiraron dos de ellas y con estricta
puntualidad dijeron “No entra nadie hasta que yo regrese”…sin darse cuenta, en
el piso había cuatro brazaletes de la zona Oro, así que le pedí a la chica que
quedó encargada y pegada en la silla que me dejara sentar un momento en la
silla adjunta, puse mi maleta en el piso y me estire para recoger y guardar los
preciados brazaletes…le di las gracias y me fui a la entrada del lugar.
Vi a Fernando con unas cheves ya encima, y a dos camaradas que venían
de los suburbios de la ciudad de México, eran Don Roberto y Maurico Landa, papá
e hijo respectivamente, quienes estaban ahí para vender la audio-videografía de
Sting y The Police juntas en dos dvds al final del concierto, que ni la misma
disquera ha hecho –y que ni harán obviamente- y lo mejor, a un precio súper
accesible. En eso salió Oscar a buscarnos, nos encontró en el puesto de los
tacos acorazados de a $50 y las cheves de a $40 y nos empezó a preguntar por
qué no habíamos entrado…y madres! que saca su iPhon y nos muestra la foto con
Sting!! Mierda, carajo…se me vacío el estómago, me dieron ganas de ir a azotar
y abofetear a las estúpidas mujeres que me retuvieron en la entrada y
arrojarlas a la laguna, mientras se les hincharan sus cerebros de heces y los
peces las comieran…esa foto nos la habíamos ganado también…coraje, frustración,
celos, envidia…tantas cosas…carajo! (suspiro nuevamente y más hondo).
Fernando y yo, con brazalete reluciente en mano y toda la seguridad de
sí mismos, directo a la entrada donde el “polecia” en turno con su sopa
maruchan lista para engullir, antes de dejarnos entrar me pregunta “Apoco si
toca chido este conjunto…”…me contuve para no respenderle ¡caramba¡ y esto nos
dio acceso hasta la 6ta fila…la fila de los VIP, la fila de los $3,000 mil pesos…20:15
hr inicio el show con If I Ever Lose My Faith In You, Every Little Thing She
Does Is Magic, Englishman In New York y So Lonely. Un breve saludo por parte de
Gordon Matthew Thomas Summer (nombre original de Sting) y continuo el recital
con: When The World Is Running Down, Seven Days y enseguida dijo: “Esto es para
sus desaparecidos” (dirigiéndose a la gente de Ayotzinapan) e interpretó Fields
Of Gold…wooow, una belleza de canción que quedó muy adhoc con la impresionante
vista del lago de Tequesquitengo, mientras una luz tenue en azul y rojo dejaron
caer sobre el hombre que el dos de octubre pasado cumplió 64 años. Como dirían
sus compatriotas The Beatles, en la rola When I´m sixty four, Sting lo logró.
Driven To Tears, Heavy Cloud No Rain…recordé que afuera estaban mis
dos camaradas defeños y fui por ellos, les coloque un brazalete a cada uno y
humildemente –jejejejej- los acomode frente al escenario, para que disfrutaran
del show, mientras sonaban los acordes de Message In A Bottle, Shape Of My
Heart, The Hounds Of Winter, Wrapped Around Your Finger. La gente no estaba
acostumbrada a un evento de esta magnitud, no sabían algunos ni siquiera la
figura que tenían frente a sus ojos. Un par de tipos sentados atrás de mí, que
ubico muy bien de una oficina de gobierno del estado, aplastados, síii
aplastados, viéndoles el trazero a un par de rubias, solo decían…no pus si
carnal he…de aquí a la pary…haber sino tarda esto…Aberrante!!, no puede
ser!!...par de zoquetes, inadaptados, mantenidos de nuestros
impuestos…imagínenlos mientras sonaba De Do Do Do, De Da Da Da, Roxanne/Ain´t
No Sunshine, Desert Rose y King Of Pain. Lástima que no estba en mis manos,
sino los despedía terminantemente.
Nuestro buen amigo y suertudo Oscar se despidió de nosotros con un
abrazo, logró su objetivo y se retiró del lugar. Mientras nosotros cuatro nos
quedamos hasta el final del concierto. Every Breath You Take fue el tema que
puso a todas la parejas a besarse, a tomarse de la mano y bla bla bla bla…y los
tipos de atrás, se levantan y sorprendidos les cae el 20…pero ya era demasiado
tarde…el show está por concluir. Next To You y la hermosa Fragilidad fueron el
encore de la presentación que culminó a las 22:15 hrs. Sting se despide del
público y baja del escenario, ya una camioneta blanca lo espera, solo saluda
rápidamente, sube y se marcha custodiado por policía federal, municipal y
estatal.
Salimos del recinto Fernando y yo, caminamos alrededor de una hora,
pidiendo un raite, pero nadie nos levantó, se congestionaron los accesos, cuello
de botella, no había transporte. A las 2 am pudimos tomar un taxi directo a
Cuernavaca, ya estábamos de nuevo en casa, cenando, recordando todo, y con esta
anécdota. Así termina la travesía. Comentarios a: egoluispress@gmail.com